Canna POS mejora de forma continua y sin que tengas que actualizar nada: cada cambio está ya en tu tienda. Aquí queda anotado qué se añadió, qué se pulió y qué se corrigió en cada fecha, contado en lenguaje de mostrador.
Tipo de cambio
Área del producto
Una revisión a fondo del dinero y del stock: se corrigieron los descuadres que se arrastraban en ventas, devoluciones y caja, y se abrieron tres análisis nuevos.
Si se pulsaba Escape mientras se confirmaba un cobro, la venta podía registrarse dos veces y el cliente aparecía cobrado por duplicado. Ahora la pantalla se bloquea hasta que el cobro termina.
Había importes que no cuadraban al combinar descuentos, cambios de línea y pagos mixtos. Los totales de la venta y del arqueo vuelven a coincidir al céntimo.
Con varias sesiones de caja abiertas, algunas ventas se asignaban al cajón equivocado o a ninguno, y el cierre no cuadraba. Ahora la venta va siempre a la caja del terminal en el que se cobró.
Devolver una talla o un formato concreto restaba una unidad vendible en vez de sumarla. El stock de las variantes vuelve a subir al aceptar la devolución.
Un recuento podía devolver al inventario unidades que ya se habían vendido, inflando el stock disponible. Los ajustes se aplican sólo sobre las existencias reales.
Una venta anulada seguía sumando en siete cuadros distintos —ticket medio, top de productos, márgenes—. Todos los informes parten ya del mismo criterio.
Tres análisis terminados estaban cerrados sin que nadie pudiera abrirlos: beneficio real por producto y categoría, previsión de lo que hay que reponer y control de roturas. Ahora se activan con el plan.
La rotura, la caducidad o el producto dañado se anotan como merma, con su motivo, en vez de esconderse dentro de un ajuste de inventario.
Un informe que desglosa la base y la cuota por cada tipo de IVA en el periodo elegido, listo para enviar a la asesoría.
Desde la lista de productos que conviene reponer se genera el pedido al proveedor con sus cantidades ya puestas.
La recepción de mercancía podía alterar ventas cerradas o productos de otra tienda. Ahora se limita al pedido y al catálogo de la tienda que lo hizo.
Algunas combinaciones de promoción no se aplicaban y el cliente pagaba el precio completo sin que nadie lo notara. Ya entran todas.
En pantallas de tableta faltaban media aplicación y tres controles del cobro quedaban fuera de alcance. Ahora se llega a todo sin hacer zoom.
La ficha se salía de la pantalla en el móvil y el acceso rápido a reponer no respondía. Corregido, junto con varios enlaces que llevaban a una página inexistente.
Las copias se pueden enviar a un segundo servidor por conexión cifrada, donde no se pueden borrar desde la tienda. Si falla la máquina principal, la copia sigue estando.
Se reescribieron las consultas más pesadas del inicio y de los informes: lo que con una tienda no se notaba, con muchas dejaba el servicio lento.
Se puede seleccionar el proveedor y el modelo, y meter la clave desde el propio panel, sin tocar configuración del servidor.
Cada borrador genera un enlace temporal para revisarlo —o pasárselo a alguien— antes de que sea público. El enlace caduca solo.
Las portadas salían con el texto ilegible, y quien ya había visitado la web seguía viendo la versión rota. Se regeneran y se refrescan en el navegador.
Al responder a un correo de la aplicación, el mensaje acababa en una dirección que nadie atendía. Ahora va al buzón de soporte real.
Los datos que se envían a Google decían cosas distintas de lo que se ve en pantalla —y un artículo en inglés se declaraba en español—. Corregido en todas las páginas públicas.
La tabla de planes incluía una función de conexión con otros programas que no está disponible. Se ha quitado hasta que lo esté.
Quien contrataba antes de acabar la prueba perdía los días restantes. Ahora se suman al primer periodo pagado.
Bienvenida, recordatorio de fin de prueba, aviso de renovación y confirmación de pago siguen una sola secuencia: cada mensaje se envía una vez y en el momento que toca.
Cada ejecución deja registro de lo que escribió, lo que revisó y lo que costó, y avisa si un día no generó nada.
Varios fallos mecánicos dejaban artículos sin imagen y obligaban a llamar a soporte. La portada se genera y se comprueba sola.
Comunicados: hablar con todos los clientes desde dentro de la aplicación.
Pantallas para escribir un aviso, elegir a qué grupo de cuentas va y ver cuántos lo han recibido, sin salir a otra herramienta.
Los comunicados salen por tandas, con reintentos, así que una lista larga no bloquea el resto del correo de la aplicación.
La aplicación propone artículos completos —con título, texto y portada— que quedan en borrador hasta que una persona los aprueba y publica.
El aviso de stock bajo se manda una vez por producto cuando cruza el mínimo, en lugar de repetir la misma lista todas las mañanas.
Los mensajes que salen de la aplicación comparten plantilla, con el logotipo y los colores de la marca, y se pueden enviar también por Gmail.
Se puede añadir una línea con el precio escrito a mano —un servicio, un arreglo, un producto sin ficha— y queda en la venta como cualquier otra.
El pie de los mensajes llevaba a un buzón inexistente. Ahora lleva al de atención al cliente.
El menú se puede comprimir para ganar ancho de pantalla en el TPV y en las tablas largas, y recuerda cómo lo dejaste.
Se avisa con antelación de la próxima renovación y de su importe, para que nadie se lleve una sorpresa en el banco.
Subir o bajar de plan podía dejar la cuenta bloqueada, cobrar dos veces o incluso suspender una cuenta al día de pago. Corregido.
En un ticket de soporte se pueden añadir capturas y fotos, tanto desde la web como desde Telegram: explicar un problema pasa a ser enseñarlo.
En el chat de soporte, una captura del portapapeles se pega directamente en el mensaje. No hay que guardarla antes en un fichero.
Había desaparecido de la pantalla de Clientes. Vuelve a estar, y además se puede dar de alta un cliente en mitad del cobro.
Lo que está a medias deja de aparecer en los menús de la tienda: sólo se ve cuando está listo para usarse.
Aviso legal, privacidad, cookies y términos, accesibles desde cualquier punto de la web y escritos en claro.
Un mensaje con las cifras del día —ventas, tickets, ticket medio— con su gráfico, sin tener que abrir el ordenador.
El importe que se anunciaba en la web y el que se cobraba salían de sitios distintos y podían no coincidir. Ahora hay un único origen.
El día del cambio de piel: toda la aplicación pasó a un diseño más sobrio y legible, y con él llegaron exportaciones, buscadores y análisis nuevos en casi todas las pantallas.
Inicio, Productos, Ventas, Clientes, Caja, Proveedores, Pedidos, Devoluciones, Traslados, Almacenes, Promociones, Fidelización y Ajustes se rehicieron con la misma tipografía, la misma cabecera y el mismo verde. Se lee mejor y todo está donde se espera.
Los indicadores de cada pantalla —bajo stock, agotados, efectivo, tarjeta, pendientes, activos— filtran la lista al pulsarlos, en vez de quedarse en un número decorativo.
En Productos, Ventas, Clientes, Usuarios y Proveedores, pulsar «/» pone el cursor en el buscador. Un atajo pequeño que se usa cien veces al día.
Nombre, categoría, stock, precio y margen ordenan la tabla de productos al pulsar su cabecera.
Productos, clientes, usuarios, proveedores, pedidos, devoluciones, traslados y el historial de sesiones de caja se descargan completos —no sólo la página que se está viendo— para abrirlos en la hoja de cálculo.
Se elige el periodo y se descarga el detalle íntegro, listo para la asesoría o para cruzarlo con el banco.
Cuánto dinero hay en las estanterías, a precio de coste, con un aviso de los productos a los que les falta el coste y que por tanto no suman.
Qué deja margen de verdad y qué se vende mucho dejando poco, con el beneficio al lado del volumen.
A partir de lo que se ha vendido, la aplicación estima qué se va a agotar y propone cuánto pedir.
Dos listas que aparecen solas: producto que lleva meses sin moverse y clientes que compraban y han dejado de venir.
Las ventas de hoy comparadas con la media de los últimos siete días, para saber a media tarde si el día va bien.
Se introducen las denominaciones una a una y la aplicación suma el efectivo y calcula la diferencia con lo esperado.
El panel de análisis se guarda tal cual se ve, para imprimirlo o enviarlo.
Color de acento, densidad de las tablas y tema claro u oscuro se eligen en Ajustes y se recuerdan por usuario.
Se marcan varios productos de la lista y se manda la tanda entera a la impresora de etiquetas de una vez.
En pantalla pequeña las tablas se desplazan a lo ancho en vez de amontonar las columnas hasta hacerlas ilegibles.
Las dos listas mostraban siempre la primera página, aunque hubiera miles de registros detrás. Ya se puede avanzar.
Cuando una lista está vacía —productos, clientes, pedidos, devoluciones, traslados, usuarios, proveedores— aparece el botón que la llena, en vez de un hueco en blanco.
Ciertos productos con IVA daban un error de precio al cobrarlos y bloqueaban la venta. Corregido.
Ajustes creció mucho: ahora se escribe lo que se busca y se salta directamente a esa sección, también desde el móvil.
Ajustes señala qué datos de la empresa faltan por rellenar, para no descubrirlo el día que hacen falta.
Cuántos puntos hay repartidos sin canjear, y lo que representan en dinero, en la pantalla de Clientes.
Una lista de lo que caduca pronto, ordenable y descargable, para sacarlo antes de perderlo.
La tanda que convirtió los informes en un cuadro de mando: coste, margen y beneficio neto de verdad, más el TPV preparado para el mostrador.
Ventas, coste de lo vendido, margen bruto y su evolución frente al periodo anterior, todo sobre el rango de fechas que elijas.
Las salidas de efectivo registradas en caja se descuentan del resultado, así que el beneficio que se ve es el que queda.
Dos cuadros nuevos, con las filas pulsables para bajar al detalle de cada producto o familia.
Para quien tiene más de un local: ventas, beneficio y margen de cada tienda una al lado de la otra.
Un libro con varias hojas —resumen, productos, categorías— en vez de un CSV plano.
Lo esencial del mes en la primera pantalla, y una barra de indicadores del día que se refresca sola mientras la tienda está abierta.
El terminal ocupa la pantalla completa y no se sale de la venta sin el PIN del vendedor: lo que se necesita en un mostrador abierto al público.
El TPV tiene atajos para buscar, cobrar y cambiar de línea, y una ayuda superpuesta que los enseña todos.
Puntos, nivel y últimas compras aparecen en la pantalla de cobro, para reconocer al cliente sin salir de la venta.
Si se cae la línea, las ventas se guardan en el terminal y se suben cuando vuelve la conexión. La tienda no cierra.
El cierre genera su hoja de arqueo lista para imprimir y archivar.
Un panel en Productos con lo que está por debajo del mínimo y el acceso directo a pedirlo.
La ficha reúne el histórico del cliente con sus dos cifras más útiles a la vista.
Una matriz en Ajustes donde se decide qué puede hacer cada rol en esa tienda, y los cambios se aplican al momento. Las secciones sin permiso se ocultan en vez de dar error.
Una paleta de comandos para saltar a cualquier pantalla, producto o cliente escribiendo su nombre.
TPV, Ventas, Clientes, Productos, Informes, Caja, Promociones y Ajustes se ven bien en oscuro, sin recuadros blancos sueltos.
Quedaban mensajes, etiquetas y errores en inglés, sobre todo en Ajustes. Se han traducido.
Los cuadros grises del navegador al borrar algo se han sustituido por diálogos propios, que explican qué va a pasar.
Se puede añadir a la pantalla de inicio, con sus iconos correctos y accesos directos al TPV y a la Caja.
Las listas y los detalles muestran el esqueleto de lo que va a llegar mientras cargan, y la navegación responde al instante.
Los avisos importantes de la tienda y la conversación con soporte pueden llegar a Telegram.
Alta, cobro, renovación, fallo de pago y baja siguen un recorrido claro, con el correo correspondiente en cada paso y días de cortesía antes de cortar el servicio.
Un cambio de precio o una oferta con cuenta atrás se reflejan al instante en la página pública, sin esperar a que caduque ninguna caché.
Una revisión completa antes del lanzamiento dejó corregidos los casos raros que descuadraban un cobro, una devolución parcial o un movimiento de stock cuando varias personas trabajaban a la vez.
Con dos o tres cajas vendiendo al mismo tiempo se notaban esperas y algún bloqueo. Ahora el trabajo simultáneo es lo normal.
La navegación pasó a estar por bloques, con una descripción en cada entrada, y Ajustes se reorganizó por secciones en vez de una lista interminable.
Una pantalla propia para ver y mover existencias entre almacenes o entre tiendas.
Se prepara un presupuesto, se le sigue el estado y, cuando el cliente acepta, se convierte en venta sin teclear nada otra vez.
Al entrar por primera vez, un recorrido guiado deja la tienda configurada: datos de empresa, primeros productos y primer usuario.
El carrito pasa a un panel deslizante desde abajo, con los botones al alcance del pulgar.
Cada pantalla muestra el camino hasta ella, y se puede volver a cualquier paso anterior con un clic.
El punto de partida: el TPV completo con catálogo, clientes, caja, almacenes, promociones e informes.
Venta con lector de código de barras, carrito, descuentos, pagos en efectivo, tarjeta o mixtos, y ticket al terminar.
Productos con categorías, variantes, coste, precio, impuestos, stock por almacén y control de caducidad.
Ficha de cliente con su histórico de compras y un programa de fidelización por puntos.
Sesiones de caja por terminal, entradas y salidas de efectivo, y el cuadre al cerrar.
Evolución de ventas, curva de demanda por horas, rentabilidad y paneles que se pueden componer a medida.
Descuentos por producto, por categoría, por importe y cupones con sus condiciones y fechas.
Los productos que lo requieren piden confirmar la mayoría de edad antes de cobrarse.
Elegir un rango de fechas sin ventas rompía la pantalla. Ahora muestra el periodo vacío con normalidad.
Buena parte de lo que hay aquí lo pidieron tiendas como la tuya. Cuéntanos qué te haría el día más fácil y entra en la lista de lo siguiente.